{"id":480,"date":"2018-09-05T21:07:37","date_gmt":"2018-09-06T02:07:37","guid":{"rendered":"http:\/\/rutanoticias.co\/?p=480"},"modified":"2018-09-05T21:07:37","modified_gmt":"2018-09-06T02:07:37","slug":"el-5-a-0-de-la-seleccion-colombia-frente-a-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/prueba.rutanoticias.co\/index.php\/2018\/09\/05\/el-5-a-0-de-la-seleccion-colombia-frente-a-argentina\/","title":{"rendered":"El 5 a 0 de la Selecci\u00f3n Colombia frente a Argentina"},"content":{"rendered":"<p>El 5 a 0 de la Selecci\u00f3n Colombia frente a Argentina cumpli\u00f3 25 a\u00f1os, en los cuales ese triunfo se convirti\u00f3 en el mayor referente del avance del combinado patrio en el f\u00fatbol mundial y una \u201cespinita\u201d que los gauchos a\u00fan no ha podido sacarse del pecho.<\/p>\n<p>Fue el 5 de septiembre del a\u00f1o 1993 cuando se jug\u00f3 el \u00faltimo partido de la eliminatoria al Mundial de Estados Unidos. Y el juego era en Buenos Aires, lo que no auguraba un resultado positivo en el juego de la Selecci\u00f3n Colombia frente a Argentina.<\/p>\n<p>Pero, la creatividad de Carlos Valderrama, la \u201cpicard\u00eda\u201d de Faustino Asprilla y Fredy Rinc\u00f3n y el \u201cpartidazo\u201d que jugaron Leonel \u00c1lvarez y Oscar C\u00f3rdoba, dejaron a este partido para la historia.<\/p>\n<p>Ese fant\u00e1stico triunfo de la selecci\u00f3n Colombia frente a Argentina est\u00e1 narrado, quiz\u00e1s como en ninguna otra parte, en el libro del periodista Mauricio Silva Guzm\u00e1n, de cuyo libro El 5 a 0, tomamos el cap\u00edtulo referido al triunfo colombiano.<\/p>\n<p>Lo hacemos por considerarlo importante para nuestros lectores:<\/p>\n<p>\u201cA la salida del camerino, el p\u00fablico recibi\u00f3 a su Selecci\u00f3n con otro corito hist\u00f3rico: \u201cPongan huevos, huevos Argentina. Pongan huevos, huevos de verdad. Que esta noche, cueste lo que cueste, que esta noche, tenemos que ganar\u201d.<\/p>\n<p>&#8220;Colombia se tom\u00f3 dos minutos de m\u00e1s en el descanso, \u201csimplemente para ponerlos un poco m\u00e1s nerviosos \u2013aclara \u201cEl Bolillo\u201d G\u00f3mez\u2013. La verdad es que en el intermedio insistimos: \u2018seguimos con el mismo partido\u2019. Y fue lindo ver como todos estaban concentraditos. Y lo hicieron\u201d.<\/p>\n<p>&#8220;Cuando las camisetas amarillas saltaron a la cancha, y los jugadores apenas se estaban acomodando, las c\u00e1maras dejaron ver a Alexis Mendoza \u2013el entonces zaguero central del Junior de Barranquilla, aquel equipo hist\u00f3rico que ese a\u00f1o saldr\u00eda campe\u00f3n de la liga colombiana\u2013, entreg\u00e1ndole indicaciones a Wilson P\u00e9rez, a Luis Carlos Perea y a \u201cBarrab\u00e1s\u201d G\u00f3mez. \u201c\u00a1Ojo con el juego largo! Ah\u00ed va estar la clave. Si los controlamos arriba, la bajamos bien y se la damos al \u2018Mono\u2019, los de arriba hacen el resto\u201d, recuerda haber dibujado el barranquillero.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.semana.com\/noticias\/carlos-el-pibe-valderrama\/103210\">\u201cEl Pibe\u201d Valderrama<\/a>, en otra demostraci\u00f3n m\u00e1s de eso que fue la esencia de su arte \u2013proteger la pelota en c\u00e1mara lenta y en los momentos m\u00e1s cr\u00edticos\u2013, comenz\u00f3 a pedirla y a entregarla cada vez m\u00e1s y cada vez mejor. Y como era de esperarse, \u201cEl Cabez\u00f3n\u201d Ruggeri, sin piedad, empez\u00f3 a rasparle los tobillos.<\/p>\n<p>&#8220;Mientras tanto, la hinchada, como si se tratara de Di St\u00e9fano (por no decir Maradona), arranc\u00f3 a pedir a \u201cEl Turco\u201d Garc\u00eda: \u201cOe oe, oe oe, \u2018Turco\u2019, \u2018Turco\u2019\u201d. Pero ni Garc\u00eda ni el mism\u00edsimo Di St\u00e9fano, ni la mejor versi\u00f3n de Maradona, pod\u00edan salvar a esa Selecci\u00f3n. No esa noche.<\/p>\n<p>&#8220;As\u00ed, cuando el minutero y el segundero asomaron al 49:50, Colombia empez\u00f3 a vencer la cruzada con una maniobra de elevada inspiraci\u00f3n. El disparo al coraz\u00f3n de la albiceleste.<\/p>\n<p>&#8220;\u00d3scar C\u00f3rdoba sac\u00f3 largo a campo argentino y Ruggeri rechaz\u00f3 de cabeza. Ese rebote cay\u00f3 en el c\u00edrculo central y, \u201cBarrab\u00e1s\u201d G\u00f3mez, sin dejarla caer, la cedi\u00f3 de cabeza a Freddy Rinc\u00f3n quien, tras controlarla, lanz\u00f3 un pelotazo magistral de 40 metros directo a la figura esbelta de Asprilla.<\/p>\n<p>\u201cEl Tino\u201d, aquel muchacho desgarbado de quien Colombia pod\u00eda \u2013y todav\u00eda puede\u2013 esperar cualquier cosa, baj\u00f3 la pelota como si acariciara una pompa de jab\u00f3n. El control, el imprescindible control, que es el 50% del crack, una vez m\u00e1s fue natural en el tulue\u00f1o. Entonces enfrent\u00f3 a Jorge Borelli y, aun cuando amag\u00f3 ir hacia adelante, en realidad enganch\u00f3 largo hacia adentro. Obligado a ir al suelo, un instante antes de que retornara su marca, Asprilla le peg\u00f3 de pierna derecha, abajo. Y el bal\u00f3n, apretado, pas\u00f3 por entre las piernas de Sergio Goycochea. Otro Golazo. 0-2.<\/p>\n<p>\u201cLa Gacela\u201d corri\u00f3 a celebrar cerca del banco colombiano. Hizo su media luna caracter\u00edstica \u2013la que tantas veces volver\u00eda a hacer muchos a\u00f1os despu\u00e9s con la Tricolor\u2013 y levant\u00f3 los brazos para que Leonel, que ven\u00eda a la misma velocidad, llegara a romperlo en un abrazo.<\/p>\n<p>Cuando la Argentina se fue a sacar de mitad de cancha, los hinchas empezaron a corear el canto recurrente de aquella \u00e9poca: \u201cMaradooo\u00f3\u2026, Maradooo\u00f3\u2026\u201d Y de nuevo con la plegaria a \u201cEl Diego de la gente\u201d.<\/p>\n<p>En el minuto 51:03, \u201cEl Chonto\u201d meti\u00f3 la mano al bal\u00f3n y recibi\u00f3 la amarilla. En el 52:10, \u201cEl Coco\u201d Basile llam\u00f3 al \u201cTurco\u201d a la cancha y, antes de entrar, le dijo: \u201cTap\u00e1s la salida por los costados\u2026 despu\u00e9s toca hacer quilombo de aqu\u00ed para el medio\u2026 pedila y busc\u00e1 faltas\u201d. \u00bfQu\u00e9 significaba eso? Cualquier cosa. A esas alturas del partido, todo se movi\u00f3 en el terreno del desespero gaucho y del aguante colombiano.<\/p>\n<p>Por orden de Maturana, Colombia se lanz\u00f3 a marcar en la zona de arriba. Y la Argentina, obvio, arreci\u00f3. Entonces, como si fuese la escena del duelo determinante en una pel\u00edcula del viejo oeste \u2013el enfrentamiento con el que el protagonista comienza a conquistarlo absolutamente todo\u2013, empez\u00f3 a jugarse ese otro partido sin ley, feroz, corto y definitivo: \u201cEl Bati\u201d vs C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>En el 58:00, Redondo envi\u00f3 un pelotazo a la espalda de Wilson P\u00e9rez que Batistuta control\u00f3 y que lo hizo entrar al \u00e1rea colombiana. En mil\u00e9simas de segundos, el hijo de Reconquista (provincia de Santa Fe), sac\u00f3 un \u2018riflazo\u2019 de pierna derecha con denominaci\u00f3n de origen \u2018Batigol\u2019. Pero C\u00f3rdoba, un atrevido de 23 a\u00f1os que apenas estaba regresando al arco, se logr\u00f3 ubicar y ataj\u00f3 a media altura de manera notable. El rebote lo arroj\u00f3 Wilson P\u00e9rez a la tribuna, y dio para tiro de esquina. Entonces Batistuta, lament\u00e1ndose, le dio la mano a su antagonista (iba uno).<\/p>\n<p>Ese \u201ccorner\u201d, en el 58:27, muy a pesar de que \u201cEl Turco\u201d Garc\u00eda lo cobr\u00f3 con penoso desgano, lleg\u00f3 una vez m\u00e1s al guayo de \u201cEl Bati\u201d. As\u00ed, el m\u00e1s espectacular delantero que tuvo la Fiorentina en toda su historia \u2013y el m\u00e1ximo goleador de la selecci\u00f3n Argentina con 56 goles\u2013, control\u00f3 fuera del \u00e1rea, aguant\u00f3 con su lomo, abri\u00f3 el espacio y pate\u00f3 violentamente con la izquierda, all\u00e1 arriba. Era gol. Pero otra vez, en esa mezcla de reflejo y seguridad que fue su vocaci\u00f3n, C\u00f3rdoba evacu\u00f3 con los dedos de la mano derecha (iban dos).<\/p>\n<p>Segundos despu\u00e9s, \u201cCordobita\u201d (como le dec\u00edan en la \u2018Sele\u2019) tuvo otras dos intervenciones claves: un tiro de esquina peligros\u00edsimo que cobr\u00f3 \u201cEl Mencho\u201d y que resolvi\u00f3 h\u00e1bilmente por los aires (iban tres); y un control debajo de sus palos, tras un remate tibio del mismo Medina Bello (iban cuatro).<\/p>\n<p>En solo un minuto y medio, Argentina tuvo la mejor producci\u00f3n de todo el partido. Sin embargo, ah\u00ed, en las manos del gran \u00d3scar Eduardo \u2013el portero de Am\u00e9rica de Cali que luego se convirtiera en el \u00eddolo de Boca Juniors, tras ganarlo absolutamente todo con el equipo xeneise\u2013, acab\u00f3 la ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Y como siempre sucedi\u00f3 y suceder\u00e1 en la Argentina (as\u00ed alg\u00fan d\u00eda Dios abandone este plano f\u00edsico), la masa volvi\u00f3 al neurol\u00f3gico c\u00e1ntico del: \u201cMaradooo\u00f3&#8230;, Maradooo\u00f3&#8230;\u201d. Una exigencia de corte divino que creci\u00f3 cuando en el Monumental se supo que Paraguay hab\u00eda marcado en Lima (1-1).<\/p>\n<p>\u201cEl Bati\u201d sigui\u00f3 pele\u00e1ndolas todas, m\u00e1s all\u00e1 de la improductividad de su equipo. Simeone puso los huevos de siempre, incluso al borde de la sanci\u00f3n. Ruggeri se atrevi\u00f3 a llegar al \u00e1rea colombiana y tuvo una, con la punta de su zapato izquierdo, que, de nuevo, domin\u00f3 C\u00f3rdoba (iban cinco).<\/p>\n<p>Ya no hab\u00eda manera de que el bal\u00f3n cruzara la meta del cale\u00f1o. A esas alturas, la puerta de la casa de Colombia ya ten\u00eda una qu\u00edntuple cerradura.<\/p>\n<p>Luego, el mismo Ruggeri, con una patada abajo, acudi\u00f3 al \u00faltimo recurso posible para salvar lo insalvable: dejar a Colombia con diez. El ex Boca, ex River y por entonces zaguero del Am\u00e9rica de M\u00e9xico, provoc\u00f3 como pudo a \u201cEl Pibe\u201d para buscar su segunda amarilla y, por ende, la expulsi\u00f3n. Pero \u201cEl Mono\u201d no mordi\u00f3 el anzuelo. Luego lo insult\u00f3 y lo empuj\u00f3; y el samario ah\u00ed, quieto, sin pesta\u00f1ar, orgulloso, con porte de guerrero. Lo entendi\u00f3 todo.<\/p>\n<p>A los 70:08, tras una supuesta mano de \u201cBarrab\u00e1s\u201d G\u00f3mez en el \u00e1rea, varios brazos argentinos se levantaron para pedir un penal que no fue. Mientras Simeone protest\u00f3 airadamente, el \u00e1rbitro uruguayo dej\u00f3 seguir. Aquel momento est\u00e9ril termin\u00f3 tambi\u00e9n con el partido de Redondo quien se fue con los antip\u00e1ticos chiflidos de su pueblo.<\/p>\n<p>Entonces ingres\u00f3 Alberto \u201cEl Beto\u201d Acosta, en lo que signific\u00f3 la resoluci\u00f3n de \u2018la cr\u00f3nica de una goleada anunciada\u2019: volante por delantero, con un 0-2 adentro. \u201cEst\u00e1bamos en esos minutos dolorosos, cuando se produjo el cambio de Acosta por Redondo, lo que nos caus\u00f3 una enorme sorpresa, tanto que el \u2018Bolillo\u2019 me dijo: \u2018\u00a1Pacho, no lo puedo creer, se nos abrieron!\u2019\u201d, relat\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s Francisco Maturana.<\/p>\n<p>Pero quedaba una a favor de los locales. En el minuto 71:35, \u201cEl Turco\u201d lanz\u00f3 un \u2018bochazo\u2019 directo a los pies del \u201cBeto\u201d Acosta, a la espalda de Alexis Mendoza, que no control\u00f3. La entonces gran figura del partido, \u00d3scar C\u00f3rdoba, sali\u00f3 a achicar y, tras el remate de zurda del delantero de Boca, encajon\u00f3 el bal\u00f3n entre sus piernas y su barriga. Sexta intervenci\u00f3n concluyente. Ya no entr\u00f3.<\/p>\n<p>As\u00ed, cuando el reloj marc\u00f3 el minuto 72:55, por cuenta del regalo estrat\u00e9gico \u2013eso que llaman la \u2018cojiba corta\u2019, que tapa la cabeza, pero destapa los pies\u2013, comenz\u00f3 la avanzada del tercer gol. El clich\u00e9 infalible: \u2018el que no los hace los ve hacer\u2019.<\/p>\n<p>Valderrama recibi\u00f3 de Rinc\u00f3n y, a tan solo un par de metros antes de la mitad de la cancha, se la escurri\u00f3 a \u201cEl Tino\u201d. Entonces empez\u00f3 una galopada digna de las sabanas del Serengueti. Con tranco largo, \u201cLa Gacela\u201d del Parma dej\u00f3 regado a Ruggeri quien amenaz\u00f3 con derribarlo. Borelli y Salda\u00f1a, los dos defensas que m\u00e1s sufrieron el partido, reaccionaron tarde ante la zancada del diamante colombiano.<\/p>\n<p>A Borelli se lo llev\u00f3 desde la mitad de la cancha por la banda izquierda. Salda\u00f1a, por su parte, no hizo el doblaje y \u201cEl Tino\u201d \u2013vivo y atrevido\u2013, dibuj\u00f3 una nueva perspectiva y aprovech\u00f3 para empujarla de nuevo, con lo cual logr\u00f3 entrar al \u00e1rea tirando los brazos y las piernas en un ritmo fren\u00e9tico. Desde que recibi\u00f3 la pelota, Asprilla toc\u00f3 el bal\u00f3n doce veces en 46 pasos. Entonces meti\u00f3 un centro de pierna izquierda, al primer palo, que Goycochea destempladamente despej\u00f3.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n estaba escrito que el rebote deb\u00eda ser colombiano. La pelota le cay\u00f3 a Leonel \u00c1lvarez quien enganch\u00f3 con la derecha, gan\u00f3 la posici\u00f3n y entr\u00f3 a las 16 con 50. Entonces, de zurda, lanz\u00f3 un centro al segundo palo que tuvo en Rinc\u00f3n al \u00faltimo y certero receptor.<\/p>\n<p>Desde Goycochea, pasando por Salda\u00f1a, Ruggeri, Altamirano, Simeone y Zapata, todos, absolutamente todos, miraron como Freddy Rinc\u00f3n \u2013el morocho que dos a\u00f1os despu\u00e9s lucir\u00eda la n\u00famero 10 del Real Madrid\u2013, remat\u00f3 de pierna derecha, sin dejar caer el bal\u00f3n, un poco mordido, un tanto desacomodado. La pelota pic\u00f3 una vez en el piso y roz\u00f3 levemente la espalda de Simeone. Y as\u00ed, como en c\u00e1mara lenta, el bal\u00f3n se meti\u00f3 al segundo palo de Goycochea, quien qued\u00f3 como si hubiese mirado a los ojos a La Medusa. Por toda la concepci\u00f3n de la jugada, otro golazo. 0-3.<\/p>\n<p>Tan despistados estaban todos los argentinos que, en la repetici\u00f3n local, la c\u00e1mara enfoc\u00f3 a \u201cEl Tino\u201d y puso de cr\u00e9dito el nombre de Rinc\u00f3n. Era evidente que todav\u00eda no los conoc\u00edan del todo. Al primero le faltaba toda una carrera en Parma, Newcastle y otras siete camisetas m\u00e1s; y al segundo, otro tanto: Palmeiras, N\u00e1poles, Real Madrid&#8230;<\/p>\n<p>Enrique Macaya, leyenda del comentario en la Argentina, ley\u00f3 la situaci\u00f3n con fr\u00eda austeridad: \u201cYa hay que pensar en hacer los c\u00e1lculos respecto de Paraguay, porque lo que no le sale en un \u00e1rea a la selecci\u00f3n Argentina, le sale en la otra al conjunto colombiano\u201d. Se refiri\u00f3, por supuesto, a la posibilidad de una Argentina fuera de la Copa del Mundo. En ese momento, todos los argentinos apretaron sus traseros.<\/p>\n<p>Mientras tanto, para los 11 colombianos en la cancha, todo era irreal. Incluso la reacci\u00f3n del \u00fanico protagonista que, supuestamente, deb\u00eda ser imparcial. \u201cAh\u00ed, despu\u00e9s del tercero, yo vi una cierta sonrisa en la cara del \u00e1rbitro Filippi. Lo juro. El hombre, que hay que decir que pit\u00f3 muy bien, estaba disfrutando del baile\u201d, confiesa \u201cEl Chonto\u201d Herrera, el eterno lateral derecho de Atl\u00e9tico Nacional (1986-1996).<\/p>\n<p>Luis Carlos Perea, a sus 49 a\u00f1os, reconstruye una escena a\u00fan m\u00e1s reveladora: \u201cdespu\u00e9s del tercer gol, \u2018El Coco\u2019 Basile sali\u00f3 del banco y le dijo a \u2018El Beto\u2019 Acosta que deb\u00eda bajar a defender, seguramente preocupado por el marcador en Lima. El caso es que yo no recuerdo a un jugador haber \u2018putiado\u2019 y desobedecido a un t\u00e9cnico as\u00ed. Ah\u00ed yo le dije a Alexis Mendoza, les vamos a hacer otro par\u201d.<\/p>\n<p>Y en medio de semejante drama, cuando todo era desespero, impotencia y preocupaci\u00f3n para los actores de la casa, cuando el p\u00fablico ni siquiera hab\u00eda terminado de abuchear el tercero, cuando el cron\u00f3metro marc\u00f3 74:59, se vino de s\u00fabito el cuarto.<\/p>\n<p>P\u00e9rez sac\u00f3 de lateral para \u201cEl Tino\u201d quien, con cierto desparpajo, la dej\u00f3 pasar. Entonces la pelota lleg\u00f3 a los pies de Salda\u00f1a y \u00e9ste toc\u00f3 atr\u00e1s, a Borelli, a esas alturas, ya ido del juego. \u00c9ste la par\u00f3 larga y se la intent\u00f3 devolver a Salda\u00f1a de nuevo. Pero \u201cLa Gacela\u201d adivin\u00f3, intercept\u00f3 con su el\u00e1stica pierna izquierda e inici\u00f3 otra galopada fant\u00e1stica. Jam\u00e1s el pueblo colombiano olvid\u00f3 esa fascinante manera de correr. Ah\u00ed iba el superdotado en el d\u00eda de su graduaci\u00f3n como \u2018crack\u2019.<\/p>\n<p>Cuando se sinti\u00f3 \u2018raponeado\u2019, Borelli supo que nunca lo alcanzar\u00eda (ni siquiera a bordo de una F\u00f3rmula Uno); y se entreg\u00f3, y se lament\u00f3, y se not\u00f3, y despu\u00e9s todo un pa\u00eds se lo cobr\u00f3, al punto que nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a ser el mismo aguerrido y respetado central de Racing Club.<\/p>\n<p>Como suele suceder, la narraci\u00f3n para Colombia todav\u00eda estaba en el gol anterior. Y mientras Adolfo P\u00e9rez enton\u00f3: \u201cEmpiecen a celebrar en Colombia, treinta minutos del segundo tiempo, pueden sacar el aguardiente\u2026\u201d, el ni\u00f1o terrible de Tul\u00faa cabalg\u00f3, imponente y seguro \u2013incluso insolente\u2013, hacia el arco argentino.<\/p>\n<p>Sergio Goycochea ven\u00eda retrocediendo y estaba un poco desubicado, y todo eso lo ley\u00f3 con mucho tino el negro Asprilla. As\u00ed que, apenas ingres\u00f3 al \u00e1rea, con el borde interno de su pie derecho, sobre la carrera, con apenas la fuerza necesaria para que la pelota hiciera lo que hizo, la tir\u00f3 por encima y \u2018ba\u00f1\u00f3\u2019 al portero de River Plate. Segunda estatua de la noche de ese gran atajador, ex portero del Club Deportivo Los Millonarios, figura de Argentina en el Mundial del 90.<\/p>\n<p>Y si los otros goles hab\u00edan sido obras de alta elaboraci\u00f3n, este fue el fragmento que simboliz\u00f3 todo ese movimiento art\u00edstico que fue la Colombia de aquellos tiempos. \u00a1Golazo! 0-4.<\/p>\n<p>Henry Agudelo, el reportero gr\u00e1fico que hab\u00eda enviado el diario El Tiempo a Buenos Aires, rememora, dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, una escena que qued\u00f3 plasmada para la eternidad: \u201cNo s\u00e9 porqu\u00e9 decid\u00ed no ir por la celebraci\u00f3n de Asprilla, a quien ya hab\u00eda fotografiado en el segundo gol, sino que me fui al banco a buscar un \u2018no se qu\u00e9\u2019. Y ah\u00ed fue cuando hice la famosa foto, y tal vez \u00fanica, de \u2018Pacho\u2019 Maturana carcaje\u00e1ndose como nunca se le vio jam\u00e1s. Es que en la foto, en la que aparecen otros personajes del banco igual de felices, se les ve hasta el paladar\u201d.<\/p>\n<p>Un minuto y 47 segundos pasaron desde el instante en que entr\u00f3 el tercer gol y el\u00a0 momento en que la pelota cruz\u00f3 por cuarta vez la meta Argentina. De hecho, el guarismo fue a\u00fan m\u00e1s escalofriante. Desde que la selecci\u00f3n Argentina sac\u00f3 de mitad del campo \u2013luego del remate de Freddy Rinc\u00f3n\u2013, hasta el inmenso gol de Faustino Asprilla \u2013que fue el cuarto\u2013, tan solo pasaron 45 segundos.<\/p>\n<p>Y vuelve y juega. \u201cEl Tino\u201d celebr\u00f3 con otra cabriola espectacular que culmin\u00f3 en el piso cuando se dej\u00f3 caer de rodillas. Entonces lleg\u00f3 Rinc\u00f3n y se arrodill\u00f3. Y \u201cEl Pibe\u201d entr\u00f3 en el cuadro, de rodillas, tambi\u00e9n. Y luego llegaron Leonel y \u201cBarrab\u00e1s\u201d, ambos de rodillas. La estampa de la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>William Vinasco Che, pintoresco como siempre ha sido, dijo en la transmisi\u00f3n: \u201cD\u00e9jenme, d\u00e9jenme antes de que venga la m\u00fasica, pedirle, pedirle a todos los alcaldes de Colombia, a las autoridades, si lo estiman conveniente, declarar el d\u00eda de ma\u00f1ana c\u00edvico. Esto hay que celebrarlo sanamente, Colombia. Regresamos al Mundial&#8230; Colombia lleva cuatro, en Argentina, aqu\u00ed en River, y Argentina 0\u2026 Nos falta voz, pero no nos falta coraz\u00f3n para entregarles a nuestros compatriotas lo que estamos viviendo en el estadio de River&#8230; Un d\u00eda hist\u00f3rico, inolvidable. \u00bfQui\u00e9n se hubiera imaginado que a los campeones, Colombia les iba a cobrar cuatro? Y esto no termina, para que conozcan los canguros. Seguro, canguro. Nosotros a los Estados Unidos, Argentina a Australia&#8230; El estadio vuelve a enmudecerse, \u00bfqui\u00e9n lo iba a creer? \u00a1Qu\u00e9 partido!\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, el estadio no enmudeci\u00f3. Por el contrario, el pueblo cant\u00f3 de nuevo, y por mucho m\u00e1s tiempo que antes, sus santas alabanzas: \u201cMaradooo\u00f3&#8230;, Maradooo\u00f3\u2026\u201d.<\/p>\n<p>De hecho, todo tom\u00f3 otro tinte. Ya no solo Argentina estaba frente a una vergonzosa goleada, sino de cara a la posibilidad de no ir a Australia y, por ende, de no asistir al Mundial.<\/p>\n<p>As\u00ed que, en la cara B de ese disco bailable, son\u00f3 otra tonada angustiosa. Marcelo Araujo, el relator para la Argentina, la solt\u00f3: \u201cEn este momento lo que hay que evitar es que Colombia haga otro gol y que Paraguay lo haga en Lima\u201d.<\/p>\n<p>Por su parte, Enrique Macaya, marc\u00f3 con nitidez esa otra realidad, la trascendental: \u201cEsto debe ser hist\u00f3rico. No creo que haya antecedentes de una victoria de este tipo, por este marcador en favor de un conjunto en eliminatorias frente a la Selecci\u00f3n\u201d; a lo que el periodista de campo respondi\u00f3: \u201cNo, ning\u00fan partido, Enrique. Ning\u00fan rival ha hecho cuatro goles aqu\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Y de nuevo Macaya record\u00f3: \u201cTendr\u00e1 que buscar un gol Argentina, se le comienza a complicar inclusive hasta la clasificaci\u00f3n. Y ya pensar directamente en que es lo que est\u00e1 sucediendo entre Per\u00fa y Paraguay, \u00bfno?\u201d.<\/p>\n<p>Araujo, con un leve hilo de voz, respondi\u00f3: \u201cSi Paraguay hace un gol en este momento, la Argentina se queda fuera de la Copa del Mundo de los Estados Unidos\u201d. Y ya lo hab\u00eda dicho Bilardo un d\u00eda antes: \u201c\u00bfDe qu\u00e9 vamos a hablar durante todo el a\u00f1o del Mundial? Es terrible\u201d.<\/p>\n<p>Pero Dios es argentino y seg\u00fan su pueblo se llama Diego Armando Maradona (que no Bergoglio). As\u00ed que el milagro se les dio. Desde la tribuna empez\u00f3 a bajar un t\u00edmido rumor que fue creciendo. Cuando el tiempo marc\u00f3 77:27, la gente grit\u00f3 un gol lejano desde Lima (Per\u00fa 2- Paraguay 1). Con ello, si no pasaba algo m\u00e1s, Argentina aseguraba, por lo menos, su visita a Australia.<\/p>\n<p>Entretanto, abajo en la cancha, el partido tambi\u00e9n era otro, uno extraordinario, uno fuera de todo contexto. Luego de 78 minutos de esperar para contragolpear, de ir a apretar cada bal\u00f3n, de morder, de \u2018putiar\u2019 y aguantar \u2018co\u00f1azos\u2019, Colombia, ahora si, comenz\u00f3 a parecerse mucho m\u00e1s al equipo que hab\u00eda sido a lo largo de las eliminatorias y a esa Selecci\u00f3n que, seis a\u00f1os atr\u00e1s, hab\u00eda comenzado a escribir\u00a0 su historia en la misma cancha y frente al mismo rival.<\/p>\n<p>Entonces la Tricolor volvi\u00f3 a su f\u00f3rmula m\u00e1s segura, la que le funcion\u00f3 por m\u00e1s de una d\u00e9cada: d\u00e1rsela, y volver a d\u00e1rsela, al \u201cMono\u201d Valderrama. As\u00ed, a trav\u00e9s de su eje dorado, de su \u00edcono, decidi\u00f3 tocarla como si fuera Brasil 70, incluso a esa velocidad, triangulando, lateralizando, desesperando. Y de paso, Colombia lanz\u00f3 un mensaje para siempre: \u00a1he aqu\u00ed la consagraci\u00f3n de la obra de Francisco Maturana!<\/p>\n<p>De pronto sucedi\u00f3 lo impensado: la tribuna espont\u00e1neamente comenz\u00f3 a cantarle el \u2018ole\u2019 a su propia Selecci\u00f3n. Incluso podr\u00eda leerse de otra manera: el pueblo argentino resolvi\u00f3 entonar un \u2018ole\u2019 a favor de Colombia.<\/p>\n<p>El narrador Vinasco Che, claramente afectado, le dijo a la tele-audiencia nacional: \u201cVamos a extender nuestra transmisi\u00f3n, por favor a los ingenieros de Telecom y a Inravisi\u00f3n, lo mismo a las directivas de Caracol, hasta las siete de la noche, confirmado&#8230; Queremos que ustedes los colombianos vivan la emoci\u00f3n de esta fiesta que extenderemos con sus protagonistas hasta las siete\u201d. Lo asegur\u00f3 porque sab\u00eda que su colega, Adolfo P\u00e9rez, se hab\u00eda colado en el camerino, muy a pesar de las prohibiciones.<\/p>\n<p>Y como si en la cancha lo hubiesen escuchado, los jugadores empezaron a mostrar lo m\u00e1s fino de su repertorio. En el minuto 79:11, \u201cEl Pibe\u201d recibi\u00f3 de espaldas y, presionado por Simeone y Zapata, decidi\u00f3 lanzar un taco que se col\u00f3 por el medio de los dos argentinos. Fantas\u00eda en tiempos de guerra.<\/p>\n<p>Entonces la tragicomedia dio otro giro. En el 80:50, Marcelo Araujo avis\u00f3: \u201cHay gol de Paraguay, el partido est\u00e1 ahora dos a dos, en Lima. Las mismas necesidades entonces para el equipo argentino\u201d. Un gol m\u00e1s de Paraguay y Argentina se quedaba por fuera del Mundial. Y si eso hubiese sucedido, entonces Maradona no hubiese retornado a la Copa del Mundo. Y si no hubiese vuelto a un Mundial, entonces el tema de la efedrina no hubiese trascendido. Pero Argentina si fue y lleg\u00f3 m\u00e1s lejos que Colombia, muy a pesar del famoso esc\u00e1ndalo que cerr\u00f3 con otra frase c\u00e9lebre: \u201cMe cortaron las piernas\u201d, dijo Diego.<\/p>\n<p>As\u00ed que, a partir del 81:39, Colombia opt\u00f3 por exhibir lo mejor de su criticado \u2018toque-toque\u2019. Valderrama ofreci\u00f3 su m\u00e1s elocuente versi\u00f3n y el equipo hizo 25 toques, todo sin pasar de la mitad de la cancha. Zapata, iracundo, acab\u00f3 el concierto a punta de apellido. \u201cEl Tren\u201d cay\u00f3 al suelo y, mientras lo chequearon sus compa\u00f1eros, le solt\u00f3 la siguiente a \u201cEl Mono\u201d. \u201c\u00a1Hey, \u2018Pibe\u2019!, \u00bfy el m\u00edo qu\u00e9? Dame una que yo tambi\u00e9n quiero mojar\u201d. Luego se par\u00f3 y camin\u00f3 hacia Freddy Rinc\u00f3n a quien tambi\u00e9n se la cant\u00f3: \u201cDame unita, familia, que yo la meto. \u00bfMe voy a devolver a Alemania sin un gol?\u201d.<\/p>\n<p>Paralelamente, arriba en la cabina de transmisi\u00f3n, Araujo insisti\u00f3: \u201cUn gol de Paraguay en Lima dejar\u00eda fuera de la Copa del Mundo al seleccionado argentino. Qu\u00e9 se hace Macaya, \u00bfcerveza? \u00bfQu\u00e9 recomend\u00e1s?\u201d.<\/p>\n<p>En el minuto 82:03, el \u201cBolillo\u201d G\u00f3mez no soport\u00f3 m\u00e1s la presi\u00f3n. Su traviesa neurosis \u2013que con el tiempo lo llev\u00f3 a sufrir ataques de p\u00e1nico\u2013 lo hizo parar del banco. Cuando sal\u00eda, se volte\u00f3 hac\u00eda Maturana y le dijo al o\u00eddo: \u201cNos jodimos, Pacho, nos jodimos, nos van a pedir la Copa del Mundo\u201d. Y se meti\u00f3 al camerino donde se cruz\u00f3 con un colado: Adolfo P\u00e9rez, quien ya estaba listo para tener las primicias del vestuario. \u201cHasta escondimos la c\u00e1mara adentro para lograrlo\u201d, recuerda P\u00e9rez. Y all\u00e1, en la absurda soledad de un estadio repleto, \u201cEl Bolillo\u201d intent\u00f3 llorar, pero no pudo. La mezcla de dicha y preocupaci\u00f3n lo at\u00f3 a un delirante abandono.<\/p>\n<p>Pero faltaba el \u00faltimo acto de esa \u00f3pera tercermundista que fue Argentina vs. Colombia. Cuando el reloj marc\u00f3 el 84:04, comenz\u00f3 el aria inmortal que, al mejor estilo de Giacomo Puccini, coron\u00f3 la tragedia con sensible dulzura: una especie de E lucevan le stelle, de Tosca. (Y las estrellas estaban brillando\u2026)<\/p>\n<p>Leonel rob\u00f3 un pase que \u201cEl Mencho\u201d Medina le intent\u00f3 dar a \u201cEl Turco\u201d Garc\u00eda y que \u201cEl Pibe\u201d, atento, recogi\u00f3. Y como siempre fue su pr\u00e1ctica costumbre, Valderrama\u00a0 distribuy\u00f3 a un toque \u2013esta vez largo y a tres dedos\u2013 e hizo correr a \u201cEl Tino\u201d por el costado izquierdo, quien a esas alturas era el enemigo n\u00famero uno del pueblo argentino.<\/p>\n<p>Faustino Hern\u00e1n Asprilla le hizo una vez m\u00e1s el mismo amague a Borelli (la misma treta del segundo gol: voy adelante pero engancho hacia adentro), y de forma displicente le escurri\u00f3 la pelota a un \u201cTren\u201d que ven\u00eda a la velocidad del TGV.<\/p>\n<p>Ni siquiera desde el \u00e1ngulo que ofreci\u00f3 el encuadre de la c\u00e1mara se vio que \u201cEl Tren Bala\u201d ven\u00eda zumbando. Tras su aparici\u00f3n, solo le bast\u00f3 un toque leve para cambiar el rumbo del bal\u00f3n, para cerrar la historia, para dejar a medio camino a Goycochea (en su tercera estatua de la noche), para celebrar con mil\u00e9simas de anticipaci\u00f3n, y para que la redonda entrara lenta, limpia y sin problema. Fue la cereza en el pastel. Quinto golazo. 0-5.<\/p>\n<p>Adolfo Jos\u00e9 Valencia Mosquera sali\u00f3 a bailar salsa en la raya lateral. A \u00e9l llegaron\u00a0 Rinc\u00f3n, \u201cEl Pibe\u201d, \u201cBarrab\u00e1s\u201d, Valenciano y Leonel. Por \u00faltimo lleg\u00f3 \u201cEl\u00a0 Tino\u201d, el compositor del track n\u00famero cinco, y \u201cEl Tren\u201d, reventado de la risa, le agradeci\u00f3 el detalle. El centro delantero del Bayern ahora si pod\u00eda volver a Munich con total tranquilidad.<\/p>\n<p>Pero faltaba algo m\u00e1s: el suicidio (a lo Tosca).<\/p>\n<p>En el minuto 86:16, Simeone fue a disputar en el aire un bal\u00f3n dividido con \u201cEl Tren\u201d y, malintencionado, descarg\u00f3 un codazo de roja directa. \u201cTe mat\u00f3 negro hijo de puta\u201d, le dijo al morocho. El delantero colombiano cay\u00f3 con la boca ensangrentada. Le hab\u00eda roto el labio inferior y, aun cuando Luis Carlos Perea y Wilson P\u00e9rez se fueron a apretar al \u00e1rbitro, \u201cBarrab\u00e1s\u201d G\u00f3mez, viejo zorro, se fue a hablarle al o\u00eddo al juez y le solt\u00f3 una hist\u00f3rica: \u201cNo lo vaya a echar, se\u00f1or juez. No lo vaya a sacar del partido porque despu\u00e9s dicen que les ganamos porque ten\u00edan solo diez. No nos vaya a hacer eso\u201d. A lo que el uruguayo, tal vez con la celeste puesta, tal vez en nombre de todos los suramericanos que han padecido la arrogancia argentina, tal vez porque las grandes instituciones eventualmente resultan insoportables, tal vez porque el f\u00fatbol es simplemente un asunto manejado por seres humanos, respondi\u00f3 como si fuera un juego de barrio: \u201cNo lo echo, est\u00e1 bien, pero h\u00e1ganle otro gol a esos hijos de puta\u201d.<\/p>\n<p>Cuatro minutos despu\u00e9s de una literal \u2018tocata y fuga\u2019, el \u00e1rbitro decidi\u00f3 acabar el espect\u00e1culo en el minuto 90:10. As\u00ed baj\u00f3 el tel\u00f3n de esa pieza hist\u00f3rica que se titul\u00f3: Argentina 0 &#8211; Colombia 5, que cambi\u00f3 el rumbo de la pelota en Am\u00e9rica del Sur y que dej\u00f3 un mensaje emancipador para este lado del orbe: nunca m\u00e1s habr\u00e1 rival chiquito. Basta recordar ese Bolivia 6 &#8211; Argentina 1, en las eliminatorias del Mundial de Sud\u00e1frica 2010. (Y con \u2018El Messi-as\u2019 a bordo).<\/p>\n<p>Luego, tres veces m\u00e1s, tambi\u00e9n en eliminatorias, Colombia repetir\u00eda ese rotundo marcador de \u2018El 5-0\u2019: a Uruguay en 2004, a Per\u00fa en 2005 y a Bolivia en 2013. Por eso la trascendencia de aquel 5 de septiembre de 1993.<\/p>\n<p>Los gauchos, entonces, fueron al repechaje gracias a que Paraguay no pudo remontar. Y Colombia, con cinco meritos y mucho m\u00e1s, clasific\u00f3 directo al Mundial USA 94.<\/p>\n<p>Pero como siempre ha sido y ser\u00e1 tradici\u00f3n en esa suerte de esquizofrenia que es la vida nacional, de ah\u00ed en adelante todo el viaje se hizo a fuerza de peque\u00f1as cuestas y extensos descensos.<\/p>\n<p>Colombia crey\u00f3 que el f\u00fatbol hab\u00eda cambiado su historia, pero su propia naturaleza, meses despu\u00e9s, le record\u00f3 la m\u00e1s catastr\u00f3fica de sus condenas: el crimen&#8221;.<\/p>\n<p>Pero se ser\u00e1 otro cap\u00edtulo, la triste historia del asesinato de Andr\u00e9s Escobar.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"colombia 5-0 argentina narrada por william vinasco che.wmv\" width=\"1140\" height=\"855\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/i2gHnS85x14?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 5 a 0 de la Selecci\u00f3n Colombia frente a Argentina cumpli\u00f3 25 a\u00f1os, en los cuales ese triunfo se convirti\u00f3 en el mayor referente del avance del combinado patrio en el f\u00fatbol mundial y una \u201cespinita\u201d que los gauchos a\u00fan no ha podido sacarse del pecho. Fue el 5 de septiembre del a\u00f1o 1993 cuando se jug\u00f3 el \u00faltimo partido de la eliminatoria al Mundial de Estados Unidos. Y el juego era en Buenos Aires, lo que no auguraba un resultado positivo en el juego de la Selecci\u00f3n Colombia frente a Argentina. 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